La violencia de los elementos nos obliga a endurecer nuestra mente cuando nos estamos calzando las zapatillas para salir a correr.
¿Qué tiene esta pasión que nos atenaza? La depresión generada por la pereza, se torna en felicidad despues de salir a correr con granizo y frio.
Nuestras responsabilidades y obligaciones son otras. El alma necesita del reto, del dolor.
Me toca asumir la nueva disciplina impuesta por la Pequeña Sargento. Ayer me sentí Triatleta; nadando a las 7:30 de la mañana y corriendo al mediodía 50´.
Esta semana tambien he empezado con un poco de trabajo de acondicionamiento general. Poco a poco.

1 comentarios:
a ver si actualizas el blog.
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