No lo consigo, no consigo encontrar la motivación para ponerme dos días los pantalones cortos y las "bambas" y salir a sudar. No recuerdo el desagradable contacto con el cloro (tampoco ha sufrido la piscina con mi elegante estilo). Me suelo disculpar a mi mismo con mi falta de tiempo, sobre la priorización de la familia, la importancia de formarse...Venga tío! ¡Qué eres un pedazo de vago!.
En este último ciclo de vagancia deportiva, entorno donde logro ser muy competitivo, se me esta aproximando el fantasma del sobrepeso. En este momento solo tenemos una lucha dialéctica pero me he propuesto retarle, en próximas fechas, a una batalla sin cuartel.
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